{"id":83,"date":"2022-08-22T08:42:27","date_gmt":"2022-08-22T13:42:27","guid":{"rendered":"http:\/\/www.illaa.org\/?page_id=83"},"modified":"2022-08-30T00:43:59","modified_gmt":"2022-08-30T05:43:59","slug":"quechua-cerron-palomino","status":"publish","type":"page","link":"http:\/\/www.illaa.org\/index.php\/quechua-cerron-palomino\/","title":{"rendered":"Quechua: Cerr\u00f3n-Palomino"},"content":{"rendered":"<p>El <em><strong>Quechua Sure\u00f1o: Diccionario Unificado<\/strong><\/em> por Dr. Rodolfo Cerr\u00f3n-Palomino unifica los dialectos de Cuzco y Ayacucho en un solo sistema de escritura. Dr. Cerr\u00f3n-Palomino utiliza los consonantes aspirados y glotalizados del dialecto cuzque\u00f1o (<strong>CHH, KH, PH, QH, TH, CH\u2019, K\u2019, P\u2019, Q\u2019, T\u2019<\/strong>) en lugar de sus formas sencillas del dialecto ayacucho, pero generalmente escoge la ortograf\u00eda ayacuchana, especialmente<strong> LL<\/strong> antes de <strong>Q<\/strong> (como en <strong>allqu<\/strong> \u2018perro\u2019) y <strong>P, T, CH, K, Q<\/strong> y <strong>M<\/strong> al final de una silaba (como en <strong>rapra, utqha, puchka, chakra, qaqra<\/strong> y <strong>qimsa<\/strong>). Los ministerios de educaci\u00f3n de Peru y Bolivia han utilizado muchas de estas ideas de Dr. Cerr\u00f3n-Palomino para normalizar la escritura de quechua en las \u00faltimas 2 d\u00e9cadas.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n el diccionario ofrece la etimolog\u00eda de cada palabra, listando su forma original de protoquechua (o el pr\u00e9stamo de otra lengua), entonces el diccionario es una herramienta valiosa para acad\u00e9micos que quieren investigar la derivaci\u00f3n de la lengua.<\/p>\n<p>El texto de <em><strong>Quechua Sure\u00f1o: Diccionario Unificado<\/strong><\/em> ahora est\u00e1 disponible para utilizar en <a href=\"..\/goldendict\">GoldenDict<\/a> y <a href=\"..\/stardict\">StarDict<\/a>, que son programas para visualizar diccionarios en Windows, Linux, Macintosh y BSD. Adem\u00e1s, el diccionario puede ser consultado en <a href=\"..\/nusimi\">NuSimi<\/a>, un diccionario electr\u00f3nico para aparatos m\u00f3viles de Android, que fue creado para promover el uso de lenguas originarias.<\/p>\n<p>Para aprovechar del diccionario de Dr. Cerr\u00f3n-Palomino, descargue y instale un <a href=\"..\/software\">diccionario electr\u00f3nico<\/a>. Despu\u00e9s descarga los archivos de diccionario KAMISARAKI para utilizarlos en el diccionario electr\u00f3nico:<\/p>\n<ul>\n<li>Introducci\u00f3n del diccionario: <a href=\"..\/..\/pirwa\/diccionarios\/CerronPalominoQuechuaSurenoIntroduccion.doc\">DOC<\/a><\/li>\n<li>GoldenDict: <a href=\"..\/..\/pirwa\/GoldenDict\/quechua-cerron-goldendict.zip\">diccionario<\/a>, <a href=\"..\/stardict\">instrucciones<\/a><\/li>\n<li>StarDict: <a href=\"..\/..\/pirwa\/GoldenDict\/quechua-cerron-goldendict.zip\">diccionario<\/a>, <a href=\"..\/goldendict\">instrucciones<\/a><\/li>\n<li>NuSimi: <a href=\"https:\/\/github.com\/amosbatto\/native-dics\/raw\/main\/simidic\/qu_es_ro.db\">qu_es_ro.db<\/a>, <a href=\"https:\/\/github.com\/amosbatto\/native-dics\/raw\/main\/simidic\/es_qu_ro.db\">es_qu_ro.db<\/a>, <a href=\"..\/nusimi\">instrucciones<\/a><\/li>\n<\/ul>\n<p><em>El diccionario de Dr. Cerr\u00f3n-Palomino en GoldenDict:<\/em><br \/>\n<img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-333\" src=\"http:\/\/www.illaa.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/quechua-unificado-cerron-goldendict1.png\" alt=\"\" width=\"848\" height=\"438\" srcset=\"http:\/\/www.illaa.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/quechua-unificado-cerron-goldendict1.png 848w, http:\/\/www.illaa.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/quechua-unificado-cerron-goldendict1-300x155.png 300w, http:\/\/www.illaa.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/quechua-unificado-cerron-goldendict1-768x397.png 768w, http:\/\/www.illaa.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/quechua-unificado-cerron-goldendict1-500x258.png 500w\" sizes=\"(max-width: 848px) 100vw, 848px\" \/><\/p>\n<p><em>El diccionario de Dr. Cerr\u00f3n-Palomino en NuSimi:<\/em><br \/>\n<img loading=\"lazy\" class=\"alignnone wp-image-396\" src=\"http:\/\/www.illaa.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Cerron-Palomino_NuSimi_lista-1.png\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"650\" srcset=\"http:\/\/www.illaa.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Cerron-Palomino_NuSimi_lista-1.png 1080w, http:\/\/www.illaa.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Cerron-Palomino_NuSimi_lista-1-138x300.png 138w, http:\/\/www.illaa.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Cerron-Palomino_NuSimi_lista-1-473x1024.png 473w, http:\/\/www.illaa.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Cerron-Palomino_NuSimi_lista-1-768x1664.png 768w, http:\/\/www.illaa.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Cerron-Palomino_NuSimi_lista-1-709x1536.png 709w, http:\/\/www.illaa.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Cerron-Palomino_NuSimi_lista-1-945x2048.png 945w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone wp-image-395\" src=\"http:\/\/www.illaa.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Quechua-Cerron-Palomino_NuSimi_def.png\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"650\" srcset=\"http:\/\/www.illaa.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Quechua-Cerron-Palomino_NuSimi_def.png 1080w, http:\/\/www.illaa.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Quechua-Cerron-Palomino_NuSimi_def-138x300.png 138w, http:\/\/www.illaa.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Quechua-Cerron-Palomino_NuSimi_def-473x1024.png 473w, http:\/\/www.illaa.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Quechua-Cerron-Palomino_NuSimi_def-768x1664.png 768w, http:\/\/www.illaa.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Quechua-Cerron-Palomino_NuSimi_def-709x1536.png 709w, http:\/\/www.illaa.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Quechua-Cerron-Palomino_NuSimi_def-945x2048.png 945w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<p><strong>Nota:<\/strong> Dr. Cerr\u00f3n-Palomino ha autorizado el uso gratituito de su diccionario en diccionarios electr\u00f3nicos sin costo, entonces los archivos para GoldenDict, StarDict y NuSimi pueden ser descargados y compartidos, pero no deben ser vendidos, ni convertidos para imprimirlos.<\/p>\n<p><strong>Introducci\u00f3n del diccionario:<\/strong><\/p>\n<hr \/>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2>QUECHUA SURE\u00d1O<\/h2>\n<h4>DICCIONARIO UNIFICADO<\/h4>\n<p><strong>Quechua \u2013 Castellano<br \/>\nCastellano \u2013 Quechua<\/strong><\/p>\n<p><strong>Rodolfo Cerr\u00f3n-Palomino<\/strong><\/p>\n<p>BIBLIOTECA B\u00c1SICA PERUANA<br \/>\nBIBLIOTECA NACIONAL DEL PER\u00da<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr \/>\n<p>La edici\u00f3n de esta obra ha sido posible gracias al apoyo econ\u00f3mico del Banco Central de Reserva del Per\u00fa (1989)<\/p>\n<p>Juan Mej\u00eda Baca<br \/>\n<em>Creador de la Serie Biblioteca B\u00e1sica Peruana<\/em><\/p>\n<p>Bib. Martha Fern\u00e1ndez de L\u00f3pez<br \/>\n<em>Jefa Institucional de la Biblioteca Nacional del Per\u00fa<\/em><\/p>\n<p>Carlos Gonz\u00e1lez Ram\u00edrez<br \/>\n<em>Dise\u00f1o de Car\u00e1tula<\/em><\/p>\n<p>\u00a9 De esta edici\u00f3n<br \/>\nBiblioteca Nacional del Per\u00fa<\/p>\n<p>\u00a9 Rodolfo Cerr\u00f3n-Palomino<br \/>\nLima, 1994<\/p>\n<hr \/>\n<p>\u201c\u00d1ocam baptizayki<br \/>\nYayap, Churip,<br \/>\nEsp\u00edritu Santop<br \/>\nSutinpi\u201d<\/p>\n<p>(Bautisterio de Andahuailillas,<br \/>\nCuzco, ca. 1630)<\/p>\n<hr \/>\n<p><strong>PRESENTACI\u00d3N<\/strong><br \/>\nCreemos en el Per\u00fa.<br \/>\nAs\u00ed lo escribimos hace un cuarto de siglo presentando la Historia del Per\u00fa Antiguo del Prof. Luis E. Valc\u00e1rcel; y hoy lo repetimos, respondiendo siempre a nuestro profundo sentimiento de fe, acrecentado por las dificultades que vive nuestro pa\u00eds.<\/p>\n<p>Cuando el presidente Alan Garc\u00eda nos encomend\u00f3 proyectar esta colecci\u00f3n peruana, para ser distribuida gratuitamente a las cerca de cuatro mil bibliotecas que hay en el Per\u00fa, nos embarg\u00f3 la emoci\u00f3n y la alegr\u00eda de poder hacer algo concreto para satisfacer el af\u00e1n de conocimiento de las mayor\u00edas. Las materias consideradas en cada uno de los veinte vol\u00famenes se encomendaron para su desarrollo o selecci\u00f3n antol\u00f3gica a los autores responsables de la especialidad, quienes trabajaron no s\u00f3lo con el dominio de su conocimiento y experiencia, sino con singular e in\u00e9dito empe\u00f1o, teniendo en cuenta que \u00e9stos no son libros para eruditos, sino para el principiante, el iniciado, el que reci\u00e9n va a tomar noticia de d\u00f3nde venimos, de lo que somos. As\u00ed naci\u00f3 la BIBLIOTECA B\u00c1SICA PERUANA.<\/p>\n<p>La Historia del Per\u00fa ocupa la vig\u00e9sima parte del tiempo de su prehistoria, ignoradas ambas por casi la totalidad de su poblaci\u00f3n. Su geograf\u00eda, variada, rica, \u00e1spera, dura, con todos los climas y todas sus riquezas. Su flora y su fauna, su mar y sus r\u00edos, los Andes, que dividiendo unen; en fin, todo lo que en esta tierra se puede encontrar. Y el hombre, el que fue e hizo historia en la historia, el hombre de ciencia, el viajero, el que abri\u00f3 caminos, y el primero que planific\u00f3 ciudades, y el ray\u00f3 las pampas de Nazca, o los que domesticaron las plantas que aplacaron el hambre en los continentes o curaron males que antes eran un seguro de muerte; y la m\u00fasica y la danza, due\u00f1a y caracter\u00edstica en sus regiones; y sus comidas, factor importante en las culturas; y sus poetas, y escritores, y pensadores e ide\u00f3logos.<br \/>\nTodo esto y mucho m\u00e1s, vaciado en los veinte vol\u00famenes de la Biblioteca B\u00e1sica Peruana, que ahora entregamos a los millones de usuarios,y que al leerlos van a dejar de ignorar, van a conocer, a admirar, a afirmar parte de su conciencia y afirmar su convicci\u00f3n, a saber ser responsables cuando respeten el derecho del pr\u00f3jimo y a exigir -nunca pedir- el respeto y reconocimiento de su propio derecho. Porque esto, en resumen, es la civilidad. Y porque todo esto esperamos los que estamos sembrando estas semillas que s\u00f3lo podr\u00e1 dar frutos en futuros no calculables \u2013 porque cultura viene de cultivo- porque todo esto esperamos de esta simiente, decimos:<br \/>\nCREEMOS EN EL PER\u00da.<\/p>\n<p>JUAN MEJ\u00cdA BACA<br \/>\nJefe<br \/>\nBiblioteca Nacional del Per\u00fa<br \/>\nLima, diciembre de 1989<\/p>\n<hr \/>\n<p>Publicar la Colecci\u00f3n BIBLIOTECA B\u00c1SICA PERUANA, que inici\u00f3 don Juan Mej\u00eda Baca en 1989, fue una de las tarcas en las que decidimos poner el m\u00e1ximo empe\u00f1o durante nuestra gesti\u00f3n en la Biblioteca Nacional del Per\u00fa.<\/p>\n<p>Aunque encontramos el proyecto con el financiamiento agotado, algunos problemas estaban ya resueltos; por ejemplo, el pago de los derechos de autor y la compra del papel para la impresi\u00f3n. Pero s\u00f3lo se hab\u00eda publicado una obra y estaba incompleto el trabajo de edici\u00f3n de las restantes diecinueve.<br \/>\nLa crisis de la Biblioteca Nacional, declarada en emergencia en 1991, y, en general, la situaci\u00f3n pol\u00edtica y econ\u00f3mica del pa\u00eds, no nos permit\u00edan hacer gastos que no fueran los imprescindibles. Por ello, las decisiones que tuvimos que tomar fueron muy diferentes de las que se hab\u00edan tomado cuando se inici\u00f3 el proyecto, que cont\u00f3 en un principio con el apoyo econ\u00f3mico del Banco Central de Reserva. Decidimos, por tanto, llevarlo a cabo s\u00f3lo con los recursos que la Biblioteca Nacional pudiera conseguir y ofrecer. Y en lo referente a la impresi\u00f3n, determinamos que se hiciera en la imprenta que la Biblioteca tiene en operaci\u00f3n desde enero del presente a\u00f1o.<\/p>\n<p>Asimismo, nos planteamos dos objetivos. El primero, recuperar el monto del costo que la publicaci\u00f3n de la Colecci\u00f3n irrogara a la Biblioteca Nacional. El segundo, constituir un fondo que nos permitiera financiar nuevas ediciones de obras de difusi\u00f3n cultural.<\/p>\n<p>Hemos logrado superar muchos obst\u00e1culos para poder tener la satisfacci\u00f3n de presentar otro volumen de esta Colecci\u00f3n manteni\u00e9ndonos fieles a los prop\u00f3sitos con los que naci\u00f3 el proyecto; esto es, distribuir las obras entre las bibliotecas de todo el pa\u00eds a trav\u00e9s del Sistema Nacional de Bibliotecas y, adem\u00e1s, ofrecerla al p\u00fablico interesado a un precio que nos permita lograr los objetivos antes mencionados.<br \/>\nCabe, por \u00faltimo, reiterar nuestro agradecimiento a los autores de todas las obras y a las dem\u00e1s personas e instituciones que han contribuido con su esfuerzo a que este otro volumen de la Colecci\u00f3n, tan largamente esperada, se encuentre ahora en las manos de ustedes.<\/p>\n<p>Lima, noviembre de 1994.<br \/>\nMARTHA FERNANDEZ DE L\u00d3PEZ<br \/>\nJefa Institucional<\/p>\n<hr \/>\n<p><strong>CONTENIDO<\/strong><br \/>\nPresentaci\u00f3n<br \/>\nPrefacio<br \/>\nNotaciones y abreviaturas empleadas<br \/>\nQuechua \u2013 Castellano<br \/>\nCastellano \u2013 Quechua<\/p>\n<hr \/>\n<p><strong>PREFACIO<\/strong><br \/>\nEl presente constituye una propuesta de diccionario unificado del quechua sure\u00f1o en versi\u00f3n biling\u00fce quechua-castellano y castellano-quechua. Su naturaleza tentativa obedece al hecho de que, por primera vez, se busca presentar el corpus l\u00e9xico fundamental com\u00fan a todas las variedades quechuas que integran el grupo sure\u00f1o (desde Huancavelica y las serran\u00edas de lca hasta Puno y Moquegua), tomando como dialectos protot\u00edpicos al llamado quechua ayacuchano, por un lado, y al cuzque\u00f1o<sup>1<\/sup>, por el otro.<\/p>\n<p>Como lo han demostrado los estudios dialectol\u00f3gicos, dentro del quechua sure\u00f1o (peruano) pueden divisarse, en l\u00edneas generales, dos grandes subgrupos cuya frontera geogr\u00e1fica se encuentra en torno a la cuenca del r\u00edo Pampas, m\u00e1s espec\u00edficamente a lo largo del r\u00edo Pachachaca: al oeste se dan las variedades del tipo ayacuchano, mientras que al este se encuentran las del tipo cuzque\u00f1o. Las diferencias que separan a ambos subgrupos son m\u00e1s bien de orden fonol\u00f3gico antes que gramatical o l\u00e9xico.<\/p>\n<p>As\u00ed, las variedades del tipo cuzque\u00f1o se caracterizan por:<\/p>\n<ol>\n<li>poseer consonantes aspiradas y glotalizadas, es decir <strong>ph, th, chh, kh, qh<\/strong>, como en <strong>phi\u00f1a<\/strong> \u2018molesto\u2019, <strong>thuta<\/strong> \u2018polilla\u2019, <strong>chhika<\/strong> \u2018bastante\u2019, <strong>khipu<\/strong> \u2018nudo\u2019 y <strong>qhipa<\/strong> \u2018detr\u00e1s\u2019, respectivamente; y <strong>p\u2019, t\u2019, ch\u2019, k\u2019, q\u2019<\/strong>, como en <strong>p\u2019acha<\/strong> \u2018ropa\u2019, <strong>t\u2019anta<\/strong> \u2018pan\u2019, <strong>ch\u2019uspi<\/strong> \u2018mosca\u2019, <strong>k\u2019aspi<\/strong> \u2018palo\u2019 y <strong>q\u2019illa<\/strong> \u2018cicatriz\u2019, respectivamente ;<\/li>\n<li>presentar un desgaste de sus consonantes en posici\u00f3n final de s\u00edlaba, es decir <strong>p, t, ch, k, q<\/strong> y <strong>m<\/strong> se pronuncian, respectivamente, <strong>f, s, sh, \u03c7, x<\/strong> y <strong>n<\/strong>, tal como en <strong>rapra<\/strong> \u2018ala\u2019, <strong>utqha<\/strong> \u2018r\u00e1pido\u2019, <strong>puchka<\/strong> \u2018huso\u2019, <strong>chakra<\/strong> \u2018sementera\u2019, <strong>waqra<\/strong> \u2018cuerno\u2019 y <strong>kimsa<\/strong> \u2018tres\u2019, que se pronuncian [rafra], [usqha], [pu\u0161ka], [\u010da\u03c7ra], [waxra] y [kinsa], respectivamente;<\/li>\n<li>cambiar la <strong>ll<\/strong> en <strong>l<\/strong> cuando aqu\u00e9lla aparece antes de <strong>q<\/strong>, como en <strong>allqu<\/strong> \u2018perro\u2019, <strong>qullqa<\/strong> \u2018almac\u00e9n\u2019, <strong>wallqa<\/strong> \u2018collar\u2019, etc., que se pronuncian [alqo], [qolqa] y [walqa], respectivamente.<\/li>\n<\/ol>\n<p>Por su parte, las hablas del tipo ayacuchano desconocen tales propiedades, es decir, ignoran las consonantes aspiradas y glotalizadas, mantienen intactas las consonantes en posici\u00f3n final de s\u00edlaba y no depalatalizan la ll delante de una consonante postvelar.<\/p>\n<p>Tal como lo vienen se\u00f1alando los estudiosos del quechua, es posible que los dos primeros rasgos que tipifican al cuzque\u00f1o hayan surgido debido a una influencia provocada por el aimara o un dialecto af\u00edn (curiosamente el aimara tiene consonantes aspiradas y glotalizadas, y al mismo tiempo no tolera segmentos oclusivos en final de s\u00edlaba), mientras que el tercero parece haber sido producto de un desarrollo espont\u00e1neo. En cualquier caso, los dialectos del tipo ayacuchano se muestran relativamente mucho m\u00e1s conservadores en su consonantismo. Sin embargo, hay por lo menos un punto en el que aparecen m\u00e1s innovadores que el propio cuzque\u00f1o: se trata del desgaste de que fue objeto la consonante postvelar q. En efecto, dicho segmento se pronuncia en las variedades del tipo ayacuchano de manera similar a la jota del castellano peninsular (que es m\u00e1s en\u00e9rgica que la nuestra): as\u00ed, palabras como <strong>qaqa<\/strong> \u2018cerro\u2019, <strong>qarquy<\/strong> \u2018expulsar\u2019, <strong>quqaw<\/strong> \u2018fiambre\u2019, <strong>\u00f1aqcha<\/strong> \u2018peine\u2019, se pronuncian [xaxa], [xarxoy], [xoxaw] y [\u00f1ax\u010da], respectivamente. Tal desgaste es el responsable de que el aficionado tienda a confundir hucha \u2018falta\u2019 con qucha \u2018laguna\u2019, escribiendo la primera como qucha, o cuando escribe igualmente qurquy \u2018sacar\u2019, en lugar de hurquy, etc.<\/p>\n<p>Ahora bien, descontando el rasgo mencionado en (c), por ser de menor envergadura, los otros dos son los responsables, sin duda, de la peculiar fisonom\u00eda actual del quechua de tipo cuzque\u00f1o frente al de tipo ayacuchano. Hay que recordar, sin embargo, que, si bien la presencia de consonantes aspiradas y glotalizadas (llamadas laringalizadas) data de los tiempos de la configuraci\u00f3n del dialecto cuzque\u00f1o (aproximadamente hacia fines del s. XIV), el desgaste de las consonantes en final de s\u00edlaba s\u00f3lo parece haberse generalizado a mediados del s. XVIII y hay todav\u00eda hablas conservadoras, en el \u00e1rea de Puno o tambi\u00e9n en las de Arequipa y Moquegua, donde el mencionado proceso a\u00fan no ha concluido. Ello quiere decir que, dejando de lado la presencia de las consonantes laringalizadas, el cuzque\u00f1o del s. XVI y de por lo menos la mitad del s. XVII era casi id\u00e9ntico al ayacuchano actual. De manera que el quechua hablado por el Inca Garcilaso se parec\u00eda al ayacuchano, mientras que el del Lunarejo ya presentaba algunos s\u00edntomas del desgaste mencionado. Ello significa que cuando se habla de la \u201cpureza\u201d del quechua cuzque\u00f1o \u2014concepto enteramente subjetivo\u2014 habr\u00eda que reflexionar, en todo caso, sobre el sentido de tales desgastes en relaci\u00f3n con el estado de mayor conservaci\u00f3n de la lengua hasta hace apenas algo menos de trescientos a\u00f1os. As\u00ed, pues, una mayor perspectiva hist\u00f3rica \u2014aquella que nos permite ir m\u00e1s all\u00e1 de nuestra experiencia y memoria colectivas\u2014 nos regala la posibilidad de contemplar etapas primordiales de la lengua, las mismas que debieran constituir, al menos en parte, modelo arquet\u00edpico en materia de normalizaci\u00f3n ortogr\u00e1fica.<\/p>\n<p>Es precisamente recogiendo ese legado com\u00fan, atendiendo m\u00e1s a las similaridades que a las diferencias (por ser \u00e9stas, o bien producto de influencias ajenas, o bien resultado de cambios recientes), que postulamos aqu\u00ed un diccionario unificado del quechua sure\u00f1o. Dicha unificaci\u00f3n, conviene aclarar, es propuesta s\u00f3lo en el nivel escriturario, mas no en el de la pronunciaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Ello porque ser\u00eda in\u00fatil y contraproducente pretender cambiar el curso de la evoluci\u00f3n hist\u00f3rica de los dialectos (lo que equivale a decir que ser\u00eda absurdo pretender que el hablante de quechua cuzque\u00f1o \u201crecupere\u201d la pronunciaci\u00f3n de la p o de la m en final de s\u00edlaba, en palabras como rapra y kimsa, as\u00ed como al ayacuchano le ser\u00eda imposible restituir la articulaci\u00f3n oclusiva de la q). Esto quiere decir que aun cuando los eventuales escribientes tanto de la variedad ayacuchana como de la cuzque\u00f1a representen gr\u00e1ficamente <strong>qhapaq<\/strong> \u2018poderoso\u2019, la pronunciaci\u00f3n o lectura de esta palabra variar\u00e1, de acuerdo con los h\u00e1bitos articulatorios, ya sea bajo la forma de [xapax], entre los primeros, o de [qhapax], entre los segundos. As\u00ed tambi\u00e9n, en el mundo hispano hablante, se escribe brazo universalmente, aun cuando los peninsulares pronuncien [bra\u03b8o] y los hispanoamericanos [braso], respectivamente. De lo que se trata es de unificar la escritura, al margen y por encima de las pronunciaciones locales o particulares.<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n con lo se\u00f1alado, conviene ahora hacer dos aclaraciones. En primer lugar, n\u00f3tese que la escritura unificada que proponemos no responde a criterios necesariamente hist\u00f3ricos (que tome como modelo el quechua de los siglos XVI o XVII), pues obedece tambi\u00e9n a fines eminentemente pr\u00e1cticos. En efecto, lexemas como <strong>uchpha<\/strong> \u2018ceniza\u2019 o <strong>k\u2019ichki<\/strong> \u2018estrecho\u2019 no se registraron posiblemente jam\u00e1s en los dialectos de tipo ayacuchano, pues, como se dijo, \u00e9stos no conocieron consonantes laringalizadas. Adem\u00e1s, etimol\u00f3gicamente, dichas palabras provienen de <strong>*u\u0109pa<\/strong> y <strong>*ki\u0109ki<\/strong>, respectivamente. De manera que si nuestra escritura fuera b\u00e1sicamente etimol\u00f3gica deber\u00edamos escribir, por lo menos a la manera ayacuchana, como <strong>uchpa<\/strong> y <strong>kichki<\/strong>. \u00bfQu\u00e9 hacer entonces con las formas cuzque\u00f1as? Como se puede advertir, no habr\u00eda manera de presentar una escritura unificada, y en cambio tendr\u00edamos que listar por separado las versiones correspondientes a cada subgrupo dialectal. De all\u00ed que hayamos optado por una representaci\u00f3n \u201cmixta\u201d: por ejemplo, en uchpha aparece la ch final ayacuchana, pero al mismo tiempo est\u00e1 presente tambi\u00e9n la <strong>ph<\/strong> del cuzque\u00f1o. A partir de una representaci\u00f3n escrita como \u00e9sta se pueden rescatar f\u00e1cilmente la pronunciaci\u00f3n tanto ayacuchana como cuzque\u00f1a. Advi\u00e9rtase ahora \u2014y \u00e9sta es la segunda aclaraci\u00f3n anunciada\u2014 c\u00f3mo, de manera deliberada, la escritura propuesta no responde a la pronunciaci\u00f3n. A este respecto debemos se\u00f1alar que, contrariamente a lo que se cree, ning\u00fan sistema escrito reproduce fielmente la pronunciaci\u00f3n (recu\u00e9rdese la <strong>h<\/strong> del castellano, que tiene valor cero); esto, porque tampoco la escritura tiene por objeto ense\u00f1ar a pronunciar, ya que, se supone, ella ha sido concebida para los usuarios de la lengua, no para los que la desconocen. De otro lado, no debe confundirse transcripci\u00f3n con representaci\u00f3n ortogr\u00e1fica: la primera actividad s\u00ed tiene por objeto reproducir m\u00e1s o menos fielmente la pronunciaci\u00f3n, y es el cometido de los ling\u00fcistas, especialmente de los llamados descriptivistas; la segunda, propia del usuario com\u00fan y corriente alfabetizado, tiene como finalidad fundamental no el deletreo sino la transmisi\u00f3n de mensajes, vali\u00e9ndose para ello de un conjunto de signos convencionales que no representan necesariamente de manera fiel la pronunciaci\u00f3n (permiti\u00e9ndose tranquilamente la existencia de letras mudas u ociosas).<\/p>\n<p>Con todo lo razonable de la discusi\u00f3n hecha hasta ac\u00e1, hay quienes, sin embargo, propugnan sistemas ortogr\u00e1ficos de tipo transcripcional, tratando de consignar las diferencias m\u00ednimas entre los dialectos. Ocioso resulta se\u00f1alar que con dicha pr\u00e1ctica se ya en contra de todo intento de unificaci\u00f3n escrituraria, pues, lejos de recoger las notas comunes compartidas por los dialectos (en tanto derivan de una misma matriz) se busca ahondar las diferencias superficiales que se dan entre ellos (como producto de su evoluci\u00f3n).<\/p>\n<p>Como resultado de ello, podr\u00edan f\u00e1cilmente proliferar un sinn\u00famero de sistemas escriturarios, lo que a su vez implicar\u00eda preparar varios diccionarios, y, eventualmente, diferentes materiales de lectura, creando innecesariamente barreras interdialectales de tipo visual, y ahondando por consiguiente las trabas naturales que distancian, en el nivel oral, a unas variedades de otras. Lo que debiera tenerse en cuenta en todo momento es el ejemplo de la pr\u00e1ctica escrita del castellano: a pesar de las diferentes maneras de pronunciarlo a un lado y otro del Atl\u00e1ntico se hace uso de un solo sistema escrito.<\/p>\n<p>Ahora bien, la opci\u00f3n por la representaci\u00f3n \u201cmixta\u201d de algunos lexemas, como los ilustrados previamente, supone, para su recta interpretaci\u00f3n f\u00f3nica (sobre todo de parte del que no conoce la lengua), el manejo de algunas reglas pr\u00e1cticas. As\u00ed, para el ayacuchano, basta con se\u00f1alar que ignore del todo las marcas de aspiraci\u00f3n (<strong>h<\/strong>) y glotalizaci\u00f3n (<strong>\u2018<\/strong>), y, de otro lado, que pronuncie como jota lo que est\u00e1 escrito con <strong>q<\/strong>. Para el cuzque\u00f1o, por otro lado, no es f\u00e1cil ofrecer una regla de interpretaci\u00f3n uniforme y sencilla (salvo tal vez el caso de la <strong>ll<\/strong> delante de <strong>q<\/strong>, que debe pronunciarse <strong>l<\/strong>). Es por eso que hayamos preferido insertar dentro de la microestructura del art\u00edculo respectivo la pronunciaci\u00f3n aproximada del lexema, la misma que aparece entre corchetes; as\u00ed, por ejemplo, <strong>pichqa<\/strong>. Cuz. [pisqa]. Ello es un reconocimiento impl\u00edcito del hecho de que los desgastes sufridos por las variedades del tipo cuzque\u00f1o (a excepci\u00f3n tal vez de los que afectaron a <strong>k<\/strong> y <strong>q<\/strong>) son fen\u00f3menos ya consumados, aun cuando, como lo se\u00f1al\u00e1ramos, todav\u00eda se pueden encontrar hablas conservadoras en los departamentos de Arequipa, Puno y Moquegua.<\/p>\n<p>Aparte de la soluci\u00f3n mixta para los lexemas cuya pronunciaci\u00f3n var\u00eda de un grupo dialectal a otro, el resto del corpus l\u00e9xico est\u00e1 consignado en aplicaci\u00f3n estricta del Alfabeto General del Quechua, sancionado oficialmente en noviembre de 1985. En tal sentido, creemos que el presente constituye tambi\u00e9n un primer intento de normalizaci\u00f3n escrita del quechua, pues la tradici\u00f3n existente, que se remonta hasta la colonia, peca de una pasmosa asistematicidad. En efecto, ni Gonz\u00e1lez Holgu\u00edn<sup>2<\/sup> en la colonia ni Lira<sup>3<\/sup> en el presente siglo se caracterizan por ser coherentes con los sistemas ortogr\u00e1ficos propuestos por ellos mismos. Ello no debe extra\u00f1ar, despu\u00e9s de todo, ya que para lograr una verdadera consistencia en la representaci\u00f3n escrita se requiere conocer las reglas fonol\u00f3gicas que subyacen al dialecto involucrado. Un caso diferente es el de Cusihuam\u00e1n<sup>4<\/sup>, que, si bien es relativamente consistente con su propio an\u00e1lisis fonol\u00f3gico, \u00e9ste fue \u201cacomodado\u201d a las exigencias de una normalizaci\u00f3n que luego fue revisada<sup>5<\/sup>.<\/p>\n<p>As\u00ed, la representaci\u00f3n escrita empleada en el diccionario en cuesti\u00f3n se resiente de una tendencia a otorgar estatuto de norma a formas ciertamente desviantes en lugar de recurrir a sus correspondientes variantes m\u00e1s conservadas: tal, por ejemplo, los casos de <strong>aha<\/strong> \u2018chicha\u2019, <strong>mihuy<\/strong> \u2018comer\u2019, <strong>tahay<\/strong> \u2018estabilizarse\u2019, <strong>wahay<\/strong> \u2018llamar\u2019, etc., que, si bien corresponden al habla coloquial, alternan a\u00fan con sus respectivas formas cuidadas, es decir <strong>aqha<\/strong>, <strong>mikhuy<\/strong>, <strong>takyay<\/strong> y <strong>waqyay<\/strong>, respectivamente. Como se ve, es como si en un diccionario para puertorrique\u00f1os opt\u00e1ramos por registrar bucar en lugar de buscar: ambas pronunciaciones se dan en el castellano de dicho pa\u00eds. Lo que Cusihuam\u00e1n buscaba en tales casos era \u201cdemostrar\u201d que el fonema <strong>h<\/strong> del quechua, de distribuci\u00f3n limitad\u00edsima sobre todo en posici\u00f3n interv\u00f3calica, ten\u00eda una mayor recurrencia en el dialecto cuzque\u00f1o: hecho, como se ve, harto discutible. Otro aspecto \u201cinflado\u201d del diccionario comentado, aunque en este caso no se diferencia de la pr\u00e1ctica tradicional, es la representaci\u00f3n escrita de las vocales medias <strong>e<\/strong>, <strong>o<\/strong>. Como quechuahablante cuzque\u00f1o y como ling\u00fcista que era, Cusihuam\u00e1n sab\u00eda perfectamente que su quechua, as\u00ed como cualquier otro dialecto, s\u00f3lo ten\u00eda tres vocales funcionalmente v\u00e1lidas: <strong>i, u, a<\/strong>. No obstante ello, en vista de que la Comisi\u00f3n Implementadora del Decreto-Ley 21156, que oficializ\u00f3 el quechua, acord\u00f3 por mayor\u00eda de votos (!) optar por un alfabeto con cinco vocales, el malogrado quechuista se vio en la necesidad de normalizar su quechua \u2014el cuzque\u00f1o\u2014 con ese n\u00famero de vocales. Pero como sab\u00eda que, en verdad, la existencia de e y o en quechua es parasitaria, se vio obligado, aqu\u00ed tambi\u00e9n, a \u201cinflar\u201d sus lexemas con vocales medias. As\u00ed consigna, por ejemplo, <strong>mot\u2019e<\/strong> y <strong>tete<\/strong> \u2018plomo\u2019, cuando todos los quechuistas desde la colonia, escriben <strong>mut\u2019i<\/strong> y <strong>titi<\/strong>, respectivamente (basta recordar, de paso, c\u00f3mo le indignaba al Inca Garcilaso la pronunciaci\u00f3n de mote). Del mismo modo, los pr\u00e9stamos del castellano que contienen <strong>e<\/strong> y <strong>o<\/strong> aparecen casi siempre representados con dichas vocales, cuando se sabe que el quechuahablante com\u00fan \u2014no el biling\u00fce alienado\u2014 las convierte autom\u00e1ticamente en <strong>i<\/strong> y <strong>u<\/strong>, respectivamente. Quitados tales acomodamientos, el resto de las vocales e-o s\u00f3lo aparece, como se sabe, en contacto directo y\/o indirecto de una postvelar (<strong>q, qh, q\u2019<\/strong>). Por lo dem\u00e1s, basta ojear cualquier diccionario quechua para darse cuenta de lo extremadamente pobres que son sus secciones E y O: aparecen all\u00ed o bien palabras prestadas del castellano, o bien lexemas que contienen una postvelar<sup>6<\/sup>. Creemos que este hecho es una demostraci\u00f3n de la naturaleza esp\u00farea que tienen las vocales e y o en el quechua: ellas se dan s\u00f3lo en la pronunciaci\u00f3n, mas no en su sistema fonol\u00f3gico.<\/p>\n<p>Ahora bien, no s\u00f3lo el hecho cient\u00edficamente demostrado de la existencia de tres vocales fon\u00e9micas (= funcionales) en el quechua determin\u00f3 que se propusiera una revisi\u00f3n del alfabeto oficial aprobado en 1975. Tal decisi\u00f3n, de corte cientificista, no habr\u00eda dejado de ser hasta cierto punto unilateral, pues, como la experiencia lo ha demostrado, en materia de normalizaci\u00f3n idiom\u00e1tica el ling\u00fcista tiene que aprender a ser permeable a los hechos de lengua subjetivos. Ocurre en este caso, sin embargo, que la pr\u00e1ctica escrituraria (fruct\u00edfera en estos \u00faltimos a\u00f1os, propiciada especialmente por los programas de educaci\u00f3n biling\u00fce) ha demostrado que, de seguir emple\u00e1ndose un sistema escrito con cinco vocales, las posibilidades de alcanzar una norma ortogr\u00e1fica \u00fanica son obstaculizadas innecesariamente: ello porque la pronunciaci\u00f3n de las vocales <strong>i<\/strong> y <strong>u<\/strong> en contacto, sobre todo indirecto, con una postvelar var\u00eda sensiblemente de un hablante a otro, y de un dialecto a otro. As\u00ed, unos escriben <strong>sinqa, pirqa, pisqo<\/strong>, al par que otros lo hacen como <strong>senqa, perqa<\/strong> y <strong>pesqo<\/strong>, respectivamente. Recu\u00e9rdese, adem\u00e1s, que se dan discrepancias en la escritura de voces como <strong>mut\u2019i<\/strong> y <strong>titi<\/strong>. Si a esto a\u00f1adimos la escritura de los pr\u00e9stamos, que, dependiendo del grado de castellanizaci\u00f3n del hablante, pueden pronunciarse ya sea con <strong>i \u2013 e<\/strong> (como en <strong>tininti ~ tinienti ~ teniente<\/strong>) o con <strong>u \u2013 o<\/strong> (as\u00ed en <strong>mulinu ~ molinu ~ molino<\/strong>), resulta que es imposible dar una regla sencilla que instruya cu\u00e1ndo debe escribirse con <strong>e<\/strong> y <strong>o<\/strong> y cu\u00e1ndo con <strong>i<\/strong> y <strong>u<\/strong>. De all\u00ed que lo mejor sea optar por un sistema trivoc\u00e1lico, con una regla sencilla seg\u00fan la cual las vocales i y u se pronuncian [e] y [o] en contacto directo y\/o indirecto con una consonante postvelar. Advi\u00e9rtase, por lo dem\u00e1s, que tal regla es innecesaria en tanto que el alfabeto propuesto ha sido concebido fundamentalmente para uso del quechuahablante, aunque ciertamente podr\u00eda ser \u00fatil para quienes aprenden la lengua: para leer correctamente voces como <strong>qilla<\/strong> \u2018ocioso\u2019, <strong>qucha<\/strong> \u2018laguna\u2019, etc., no hay m\u00e1s que recordar la regla, de manera que se pronuncien [qe\u03bba] y [qo\u010da], respectivamente. El quechuahablante, repetimos, no necesita de tales reglas expl\u00edcitas, pues ellas ya \u201cexisten\u201d en su mente. Quienes tienen temor de que por escribir <strong>qilla<\/strong> \u2018ocioso\u2019 o <strong>qusay<\/strong> \u2018mi esposo\u2019 se pronuncien algo as\u00ed como [ki\u03bba] y [kusay], confundi\u00e9ndose entonces con <strong>killa<\/strong> \u2018luna\u2019 y <strong>kusay<\/strong> \u2018asar\u2019, respectivamente, no han entendido en lo m\u00e1s m\u00ednimo los principios elementales de la fonolog\u00eda quechua. Por lo dem\u00e1s, quisi\u00e9ramos recordar aqu\u00ed la pr\u00e1ctica escrituraria del poeta quechua cuzque\u00f1o, dos veces presidente de la Academia de la lengua, don Andr\u00e9s Alencastre \u2014Kilku Warak\u2019a\u2014, quien sol\u00eda escribir con tres vocales, sin que nadie se atreviera a decir que el suyo no era quechua cuzque\u00f1o<sup>7<\/sup>.<\/p>\n<p>Resumiendo, entonces, la opci\u00f3n por las tres vocales, refrendada por la Resoluci\u00f3n Ministerial que oficializa el alfabeto reformado de 1983, se funda no s\u00f3lo en criterios cient\u00edficos sino tambi\u00e9n en la experiencia de una pr\u00e1ctica escrituraria, completamente ausente entre los defensores del sistema pentavoc\u00e1lico (cf. R.M. No 1218-85-ED del 18 de noviembre de 1985).<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n con la microestructura l\u00e9xica, como podr\u00e1 advertirse, no se ha observado inevitablemente en el presente diccionario un equilibrio entre la forma en que aqu\u00e9lla aparece en la secci\u00f3n quechua-castellano y la que ofrecemos en el apartado castellano quechua. En efecto, mientras que la primera se muestra m\u00e1s elaborada, la segunda se da en forma escueta y mucho menos desarrollada. En descargo podemos mencionar que el presente ha sido concebido fundamentalmente como una gu\u00eda m\u00e1s bien para el quechuahablante que para el que no lo es, sin que ello excluya el que \u00e9ste pueda tambi\u00e9n beneficiarse del mismo. De acuerdo con ello, el cuerpo de los art\u00edculos quechuas consignados incorpora los siguientes componentes, en el orden se\u00f1alado: (a) el lema o entrada, (b) la etimolog\u00eda, (c) la pronunciaci\u00f3n, (d) la categorizaci\u00f3n gramatical, (e) la definici\u00f3n, (f) las referencias cruzadas, y (g) la ejemplificaci\u00f3n. De todos ellos, los ingredientes (a), (d) y (e) son obligatorios, al par que los dem\u00e1s \u2014(b), (c), (f) y (g)\u2014 se dan de acuerdo con la naturaleza espec\u00edfica de las entradas consignadas.<\/p>\n<p>As\u00ed, en relaci\u00f3n con la etimolog\u00eda, \u00e9sta se proporciona sobre todo en dos casos: (a) cuando entre el lema consignado y el posible \u00e9timo hay diferencias formales notorias; y (b) cuando se busca ilustrar el car\u00e1cter derivado del lexema. Por el contrario, la informaci\u00f3n etimol\u00f3gica es por lo general excluida en los casos en que la entrada consignada guarda una similitud con su forma originaria o cuando no nos fue posible postular un \u00e9timo para la misma, ocurriendo esto \u00faltimo en palabras para las cuales no se encontraron equivalentes en otros dialectos, sobre todo del tipo ayacuchano. Hecha tal aclaraci\u00f3n, como podr\u00e1 apreciarse, los \u00e9timos propuestos, es decir las posibles formas correspondientes a la matriz l\u00e9xica originaria del quechua, contienen, por un lado, algunos segmentos ajenos actualmente al sure\u00f1o (tal los casos de la \u0109 y de la \u015d) y, de otra parte, no registran las consonantes laringalizadas del cuzque\u00f1o-pune\u00f1o. En cualquier caso, no debe perderse de vista el hecho de que tales \u00e9timos son, como todos los de su naturaleza, hipot\u00e9ticos, pudiendo ser objeto de revisi\u00f3n a medida que se afinen nuestros conocimientos acerca de la protolengua.<\/p>\n<p>Con respecto a la pronunciaci\u00f3n (ofrecida entre corchetes), ella busca reproducir m\u00e1s o menos fielmente la manera en que se realiza un determinado lexema, all\u00ed donde la normalizaci\u00f3n de \u00e9ste exija una representaci\u00f3n algo m\u00e1s abstracta, como en los casos de la soluci\u00f3n mixta a que aludimos en p\u00e1rrafos anteriores, y siempre y cuando la interpretaci\u00f3n f\u00f3nica no pueda hacerse de manera autom\u00e1tica (como s\u00ed es el caso de la pronunciaci\u00f3n fricativa de toda q en el ayacuchano, hecho que no necesita de ninguna ayuda visual). En el presente caso, la informaci\u00f3n acerca de la pronunciaci\u00f3n s\u00f3lo ha sido necesaria para la variedad cuzque\u00f1a. Advi\u00e9rtase, sin embargo, que, en realidad, cualquier hablante de \u00e9sta puede tranquilamente \u201crecuperar\u201d la pronunciaci\u00f3n del lexema involucrado tan pronto como lo asocie con su significaci\u00f3n: de all\u00ed que, en buena cuenta, dicha ayuda visual sea redundante, aunque le resulte imprescindible a quien desconozca la lengua.<\/p>\n<p>En cuanto a las referencias cruzadas, ellas se proporcionan siempre y cuando se registren variantes tanto transdialectales, en cuyo caso las formas registradas van precedidas de Cuz(co) o de Aya(cucho), como intradialectales, es decir al interior del mismo tipo de habla. Las variaciones aludidas son generalmente de naturaleza puramente formal, pudiendo ir desde una ligera discrepancia f\u00f3nica (del tipo Cuz. <strong>sispay<\/strong>, Aya. <strong>hichpay<\/strong>) hasta llegar a una diferencia total (como en el caso de Cuz. <strong>unu<\/strong>, Aya. <strong>yaku<\/strong>). La variaci\u00f3n intradialectal es ofrecida, por lo general, colocando una variante tras otra (tal el caso, por ejemplo, de <strong>lluchkhay ~ lluchk\u2019ay<\/strong>, para el cuzque\u00f1o). En algunas ocasiones, las referencias aluden a lexemas que guardan cierta relaci\u00f3n sinon\u00edmica con la entrada principal.<\/p>\n<p>Finalmente, en relaci\u00f3n con la ejemplificaci\u00f3n, ella se ha observado s\u00f3lo para ilustrar el empleo de ciertas entradas (de tipo m\u00e1s bien gramatical antes que l\u00e9xico) cuya definici\u00f3n no resultaba del todo precisa fuera de contexto. Pero donde el recurso a la ilustraci\u00f3n fue m\u00e1s socorrido ha sido en la secci\u00f3n castellano-quechua, sobre todo all\u00ed donde los distintos procesos de lexematizaci\u00f3n propios de cada lengua \u2014aglutinante la quechua y fusional la castellana\u2014 se hac\u00edan obvios: tal el caso, por ejemplo, de la palabra castellana hasta, que en quechua se manifiesta a trav\u00e9s del sufijo <strong>-kama<\/strong>. Obviamente, aqu\u00ed no es suficiente la heteronimia, ni siquiera la definici\u00f3n, pues est\u00e1 en juego la estrategia tipol\u00f3gica de una y otra lengua: en el caso del quechua estamos frente a una forma ligada de naturaleza postposicional, a diferencia del car\u00e1cter aut\u00f3nomo de la preposici\u00f3n castellana.<\/p>\n<p>De otro lado, es muy notoria igualmente la diferencia que existe entre las macroestructuras de una y otra secci\u00f3n (quechua-castellano\/castellano-quechua). En efecto, no solamente, conforme se vio, las microestructuras presentan cuerpos disparejos; tambi\u00e9n la densidad l\u00e9xica es desigual en cada caso. En relaci\u00f3n con esto \u00faltimo, frente al corpus quechua relativamente escueto de la primera secci\u00f3n, salta a la vista el car\u00e1cter abultado del mismo en el segundo apartado. Ello se debe, en primer lugar, al car\u00e1cter selectivo del corpus quechua, que busca reflejar s\u00f3lo el l\u00e9xico general, dejando de lado las especificidades locales, por ejemplo aquellas pertenecientes a la flora y a la fauna. En segundo lugar, los lexemas de la primera secci\u00f3n constituyen fundamentalmente formas radicales originarias y s\u00f3lo ocasionalmente, cuando se encuentran previamente gramaticalizadas, aparecen tambi\u00e9n formas l\u00e9xicas derivadas (del tipo <strong>rikch\u2019aq<\/strong> \u2018clase, categor\u00eda\u2019, formado a partir de <strong>rikch\u2019a-<\/strong> \u2018parecer\u2019 y el agentivo <strong>-q<\/strong>). Otra es la situaci\u00f3n, sin embargo, de los heter\u00f3nimos quechuas constituidos en buena parte no s\u00f3lo por lexemas derivados sino incluso por lexematizaciones compuestas (comp\u00e1rese, por ejemplo, el lexema rima-y-sapa con el compuesto <strong>llumpay-rimaq<\/strong>, ofrecidos como heter\u00f3nimos de \u2018charlat\u00e1n\u2019). Estamos aqu\u00ed tambi\u00e9n frente a diferentes modos de lexematizaci\u00f3n seguidos por ambas lenguas, los mismos que responden a su vez a su naturaleza tipol\u00f3gica respectiva. Basta observar c\u00f3mo mientras el quechua se vale de una misma ra\u00edz para significar \u2018ver\u2019 y \u2018mostrar\u2019, \u2018llevar\u2019 y \u2018traer\u2019, etc., con la sola adici\u00f3n de un sufijo derivacional en el segundo caso de cada par (es decir, <strong>riku-y\/riku-chi-y<\/strong> y <strong>apa-y\/apa-mu-y<\/strong>, respectivamente), el castellano hace uso de diferentes ra\u00edces l\u00e9xicas. Por lo dem\u00e1s, en relaci\u00f3n con esta parte del corpus l\u00e9xico quechua, debemos se\u00f1alar que una buena proporci\u00f3n del mismo lo constituyen virtualidades destinadas a \u201ctraducir\u201d una serie de nociones propias de una lengua estil\u00edsticamente elaborada como la castellana, con el objeto de sugerir el equipamiento l\u00e9xico del quechua de modo que \u00e9ste pueda desarrollar su propio registro escrito. Se trata, en tal sentido, de persistir en un intento por desarrollar el l\u00e9xico de la lengua, retomando viejos afanes que se remontan a los momentos aur\u00f3rales de la tradici\u00f3n lexicogr\u00e1fica colonial, abandonados posteriormente cuando ella perdi\u00f3 los atributos de un idioma escrito de que disfrutaba, para seguir subsistiendo \u00fanicamente a trav\u00e9s de una oralidad cada vez m\u00e1s restringida.<\/p>\n<p>Como qued\u00f3 dicho, el presente diccionario busca recoger el l\u00e9xico general del quechua sure\u00f1o, tratando de salvar las diferencias de tipo fonol\u00f3gico mediante la soluci\u00f3n mixta o composicional. Las diferencias l\u00e9xicas, sin embargo, aparecen consignadas diacr\u00edticamente en la secci\u00f3n quechua-castellano: as\u00ed, por ejemplo, <strong>lluq\u2019i<\/strong> \u2018izquierdo\u2019 y <strong>pa\u00f1a<\/strong> \u2018derecho\u2019 aparecen marcados como t\u00e9rminos cuzque\u00f1os, en oposici\u00f3n a sus respectivas formas ayacuchanas <strong>ichuq<\/strong> y <strong>alliq<\/strong>. En cada caso, por lo dem\u00e1s, se proporciona el equivalente respectivo. En la secci\u00f3n castellano-quechua se sigue s\u00f3lo parcialmente dicha pr\u00e1ctica, pues por lo general se colocan al lado de la entrada castellana los heter\u00f3nimos quechuas tanto comunes a las dos \u00e1reas dialectales como aquellos que tipifican a una zona frente a otra. Tal, por ejemplo, los heter\u00f3nimos que traducen \u2018cansarse\u2019 y \u2018llamar\u2019: <strong>sayk\u2019uy<\/strong>, <strong>pisipay<\/strong> y <strong>waqyay<\/strong>, <strong>qayay<\/strong>, donde los primeros lexemas de cada par pertenecen al cuzque\u00f1o y los segundos al ayacuchano. En cualquier caso, la informaci\u00f3n proporcionada en esta secci\u00f3n requiere, para mayores precisiones, de la consulta del primer apartado, que es donde se ofrecen m\u00e1s detalles tanto de orden fonol\u00f3gico como tambi\u00e9n de corte lexicosem\u00e1ntico.<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n con el primero de los aspectos acabados de mencionar, conviene se\u00f1alar asimismo que uno de los obst\u00e1culos en el intento por presentar el l\u00e9xico unificado fue el relacionado con las entradas que, en las hablas de tipo cuzque\u00f1o, comienzan con la serie laringalizada de consonantes. Siendo un orden estrictamente alfab\u00e9tico el seguido en la presentaci\u00f3n de los lexemas, resultaba problem\u00e1tica la fusi\u00f3n de las tres series de consonantes oclusivas en una sola, es decir <strong>ch, chh<\/strong> y <strong>ch\u2019<\/strong> en <strong>CH<\/strong>; <strong>k, kh<\/strong> y <strong>k\u2019<\/strong> en <strong>K<\/strong>; <strong>p, ph<\/strong> y <strong>p\u2019<\/strong> en <strong>P<\/strong>; <strong>q, qh<\/strong> y <strong>q\u2019<\/strong> en <strong>Q<\/strong>; y <strong>t, th<\/strong> y <strong>t\u2019<\/strong> en <strong>T<\/strong>. De all\u00ed que se optara por abrir las tres secciones respectivas, como si se tratara de un diccionario exclusivo para el \u00e1rea cuzque\u00f1a. Ello signific\u00f3 un reacomodo del l\u00e9xico del tipo ayacuchano de acuerdo con su equivalente cuzque\u00f1o. As\u00ed, por ejemplo, la voz ayacuchana <strong>chaqui<\/strong> \u2018pie\u2019 aparece, al igual que su correspondiente cuzque\u00f1a, bajo la <strong>CH<\/strong>; pero <strong>chaki<\/strong> \u2018seco\u2019 est\u00e1 registrada bajo la <strong>CH\u2019<\/strong>, pues en el cuzque\u00f1o se da como <strong>ch\u2019aki<\/strong>; del mismo modo, <strong>qasa<\/strong> \u2018hielo\u2019 se encuentra bajo <strong>Q<\/strong>, pero <strong>qasa<\/strong> \u2018barranco\u2019 est\u00e1 consignada en la secci\u00f3n <strong>Q\u2019<\/strong>, pues su forma cuzque\u00f1a es <strong>q\u2019asa<\/strong>. De manera que cuando se busca un t\u00e9rmino ayacuchano que comience por <strong>CH, K, P, Q, T<\/strong> no basta con recorrer las secciones correspondientes a dichas consonantes simples, pues el lexema buscado puede tambi\u00e9n estar registrado en las listas pertenecientes a <strong>CHH, KH, PH, QH, TH<\/strong> o a las de <strong>CH\u2019, K\u2019, P\u2019, Q\u2019, T\u2019<\/strong>.<sup>8<\/sup><\/p>\n<p>Se comprender\u00e1 ahora por qu\u00e9 se dijo al principio que el presente diccionario ten\u00eda el car\u00e1cter de una propuesta. Lo que se busca con ello es, fundamentalmente, la aproximaci\u00f3n de las dos variedades quechuas en base a una escritura compartida es lo posible, lo que a su vez constituye un esfuerzo por hacer que los hablantes de una y otra \u00e1rea tomen conciencia de las semejanzas y diferencias dialectales -en mayor grado superficiales que los unen y separan al mismo tiempo. Por lo dem\u00e1s, fuera de tratamiento formal de las entradas l\u00e9xicas, salvando los escollos mencionados, debemos tambi\u00e9n reconocer ac\u00e1 el car\u00e1cter inestablemente emp\u00edrico del control sem\u00e1ntico de las definiciones ofrecidas. No creemos pecar de ligeros al se\u00f1alar que, en cuanto a este punto, la lexicograf\u00eda quechua moderna a\u00fan no ha podido superar el thesaurus en que se ha convertido la obra magna de P. Diego Gonz\u00e1lez Holgu\u00edn, en la cercan\u00eda de sus cuatrocientos a\u00f1os de publicada. Ya es tiempo, pues, de que se elabore un diccionario general del quechua a partir de la misma lengua y en funci\u00f3n del castellano, como ha sido y es la pr\u00e1ctica tradicional.<\/p>\n<p>Para terminar, resta mencionar que el presente ha sido confeccionado tomando como base otras fuentes lexicogr\u00e1ficos. Estas fueron, para la variedad cuzque\u00f1a, Lira ([1941] 1982) Cusihuam\u00e1n (1976); y para la ayacuchana, Soto (1976)<sup>9<\/sup>. El Vocabulario Pol\u00edglota (1905)<sup>10<\/sup> fue de suma utilidad para ambas \u00e1reas dialectales, constituy\u00e9ndose sobre todo en una gu\u00eda extraordinaria para la elaboraci\u00f3n de la secci\u00f3n castellano-quechua quitados los arca\u00edsmos de que se resiente tanto en la parte quechua como en su versi\u00f3n castellana.<\/p>\n<p>Nuestras palabras finales son de agradecimiento al se\u00f1or Seraf\u00edn Coronel, estudiante de postgrado, con quien compartamos la por momentos penosa tarea del acopio l\u00e9xico, y quien tuvo en sus manos el no menos tedioso encargo de pasar a m\u00e1quina las fichas l\u00e9xicas previamente elaboradas. <strong>Qhichwa siminchikraykullam llamk\u2019arqanchik kay ancha sumaq \u201crimana qullqanchikta\u201d.<\/strong><\/p>\n<p>Rodolfo Cerr\u00f3n-Palomino<\/p>\n<hr \/>\n<p><strong>NOTACIONES Y ABREVIATURAS EMPLEADAS<\/strong><\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td>[ ]<\/td>\n<td>Los corchetes indican que lo que va encerrado dentro constituye una representaci\u00f3n aproximada de su pronunciaci\u00f3n.<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>&lt;<\/td>\n<td>Significa \u201cprocedente de\u201d, es decir que la forma que aparece antes tiene como \u00e9timo a la que le sigue; por ejemplo, la palabra castellana dedo &lt; (proviene de) *digitum.<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>*<\/td>\n<td>El asterisco indica que la palabra que lo porta es la forma etimol\u00f3gica propuesta.<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>~<\/td>\n<td>La raya ondulada significa que la forma que precede var\u00eda con la que sigue; por ejemplo, acabado ~ acabao, en el castellano formal e informal, respectivamente.<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>&#8211;<\/td>\n<td>El gui\u00f3n se\u00f1ala el l\u00edmite entre los morfemas, como en la palabra re-busca-r.<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>[\u010d]<\/td>\n<td>Simboliza a la consonante africada palatal no-retrofleja, es decir la ch castellana o quechua.<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>[\u0109]<\/td>\n<td>Representa a la consonante africada palatal retrofleja, como la pronunciaci\u00f3n del grupo tr en el castellano chileno, donde la palabra tratar se pronuncia [Catar].<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>[s]<\/td>\n<td>Simboliza a la sibilante apical, pronunciada como la s de los espa\u00f1oles.<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>[\u03bb]<\/td>\n<td>Representa a la palatal lateral, como la elle del castellano serrano.<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>[\u03b8]<\/td>\n<td>Simboliza a la sibilante interdental, propia del castellano peninsular (se trata de la pronunciaci\u00f3n de la z y de la c delante de e-i).<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>[\u03b7]<\/td>\n<td>Representa a la nasal velar, como la que se da en castellano cuando aparece antes de una consonante velar: as\u00ed, por ejemplo, en cinco [si\u03b7ko].<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>[\u03c7]<\/td>\n<td>Simboliza a la fricativa velar, que en el castellano peruano equivale a la pronunciaci\u00f3n de la jota.<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>[x]<\/td>\n<td>Representa a la fricativa postvelar, parecida a la jota del castellano peninsular, que es m\u00e1s \u201cfuerte\u201d que la hispanoamericana.<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td>adj.<\/td>\n<td>Adjetivo<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>adv.<\/td>\n<td>Adverbio<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>ant.<\/td>\n<td>Antiguo<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>arc.<\/td>\n<td>Arcaico<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>cast.<\/td>\n<td>Castellano<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>cf.<\/td>\n<td>Confr\u00f3ntese<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>conect.<\/td>\n<td>Conector<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>dem.<\/td>\n<td>Demostrativo<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>fig.<\/td>\n<td>Figurado<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>interj.<\/td>\n<td>Interjecci\u00f3n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>interrog.<\/td>\n<td>Interrogativo<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>num.<\/td>\n<td>Numeral<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>obsolesc.<\/td>\n<td>Obsolescente<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>pron.<\/td>\n<td>Pronombre<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>s.<\/td>\n<td>Sustantivo<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>v. cop.<\/td>\n<td>Verbo copulativo<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>v. def.<\/td>\n<td>Verbo defectivo<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>v. impers.<\/td>\n<td>Verbo impersonal<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>v. intr.<\/td>\n<td>Verbo intransitivo<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>v. rec.<\/td>\n<td>Verbo rec\u00edproco<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>v. reflex.<\/td>\n<td>Verbo reflexivo<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>v. tr.<\/td>\n<td>Verbo transitivo<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>var.<\/td>\n<td>Variante<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<hr \/>\n<p><strong>Acerca del Autor<\/strong><br \/>\nRodolfo Cerr\u00f3n-Palomino, natural de Huancayo, hizo sus estudios superiores en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, donde se gradu\u00f3 de doctor en Letras y Ciencias Humanas (1973). Hizo estudios de postgrado en las universidades norteamericanas de Cornell (1968-1969) e Illinois 0974-1975), donde obtuvo sus grados de Magister y Ph.D. en Ling\u00fc\u00edstica, respectivamente.<\/p>\n<p>Desde 1970 ejerce la docencia en San Marcos y tambi\u00e9n, con algunos intervalos en la Pontificia Universidad Cat\u00f3lica de Lima, ofreciendo cursos de ling\u00fcistica general y andina. Ha sido profesor visitante en distintas universidades de Estados Unidos de N. A. y Europa, y actualmente lo es del Programa de Maestr\u00eda en Ling\u00fc\u00edstica Andina y Educaci\u00f3n. de la Universidad Altiplano (Puno). Ha escrito numerosos art\u00edculos en revistas especializadas, y publicado varios libros, entre los cuales figura su Ling\u00fc\u00edstica Quechua.y su Quechumara. de reciente aparici\u00f3n (1994). A lo largo de toda su producci\u00f3n bibliogr\u00e1fica, eI Dr. Cerr\u00f3n-Palomino ha ido ensanchando su campo de estudio, habi\u00e9ndose iniciado en el trabajo de corte regional (quechua huanca) para proyectarse luego a un \u00e1mbito mucho m\u00e1s amplio como es el de la ling\u00fcistica andina en general. Actualmente, la ling\u00fc\u00edstica hist\u00f3rica, la filolog\u00eda y la sociolog\u00eda del lenguaje constituyen su mayor campo de estudio e investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Como es f\u00e1cil de constatar, la intercomprensi\u00f3n entre los hablantes quechuas del sur del Per\u00fa (Desde Huancavelica hasta Puno) es un hecho. Ella se da a pesar de las diferencias fonol\u00f3gicas, gramaticales y l\u00e9xicas que dividen dicho espaclo geogr\u00e1fico en dos sub\u00e1reas principales, siendo el r\u00edo Pachachaca, en la cuenca de Pampas (Departamento de Apur\u00edmac). el l\u00edmite que las separa. La primera al noroeste del mencionado r\u00edo. comprende a la variedad chanca; y la segunda, al sureste del mismo, a la variedad que podr\u00edamos denominar inca. Debido a las diferencias que separan a ambos dialectos, pero sobre todo en raz\u00f3n de los regionalismos tradicionales vigentes, se han confeccionado gram\u00e1ticas y diccionarios separados, correspondientes a cada \u00e1rea. Dicha pr\u00e1ctica impide, sin embargo, todo esfuerzo tendiente hacia la unificaci\u00f3n escrita del quechua, tomando como base la estructura com\u00fan que subyace a todos sus dialectos, por encima de sus diferencias, en su mayor parte superficiales. El presente diccionario es. pues, un ensayo de unificaci\u00f3n de l\u00e9xico b\u00e1sico de los dialectos chanca e inca a trav\u00e9s del empleo de un mismo sistema ortogr\u00e1fico. La intenci\u00f3n puesta de manif\u00edesto no es nueva, por lo dem\u00e1s: se inspira en el quechua general elaborado por los lexic\u00f3grafos y gram\u00e1ticos del siglo XVI.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Quechua Sure\u00f1o: Diccionario Unificado por Dr. Rodolfo Cerr\u00f3n-Palomino unifica los dialectos de Cuzco y Ayacucho en un solo sistema de escritura. 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